En el mundo del emprendimiento, especialmente en áreas tan específicas como la psicología deportiva, la comunicación efectiva es fundamental. Esto no solo implica entender cómo mantener tu página web actualizada o seguir las tendencias de otros profesionales, sino también cómo usar el lenguaje adecuado para conectar con tu público objetivo de manera efectiva y diferenciada. A lo largo de los años, he tenido la oportunidad de observar la evolución de las páginas web de compañeros, así como las de aquellos que participan en mis supervisiones o incluso de otros profesionales considerados competencia. Este análisis constante ha sido clave para adaptar mi propia comunicación y diferenciarme en un campo altamente competitivo.
El impacto de las palabras en la percepción del cliente
La comunicación en psicología deportiva, como en cualquier otra disciplina, es esencial no sólo para transmitir lo que hacemos, sino para generar una percepción positiva en nuestros clientes potenciales. En este sentido, el lenguaje utilizado en nuestra presentación juega un papel crucial. Las palabras tienen un poder significativo, ya que son las que definen la relación que establecemos con quienes nos buscan. Y, al igual que el resto de los profesionales, en la psicología deportiva no solo se trata de disfrutar del proceso de ayudar a otros, sino también de lograr que nuestra oferta sea atractiva y percibida de forma positiva.
Una de las claves para destacar frente a la competencia radica en entender cómo se perciben nuestros servicios. A menudo, los psicólogos deportivos cometemos el error de utilizar un lenguaje demasiado técnico o profesional, que puede alejar a nuestros clientes. Por ejemplo, el término «terapia psicológica para deportistas» es comúnmente utilizado en muchos sitios web. Sin embargo, este término puede no resonar con los deportistas, quienes no siempre asocian la palabra «terapia» con algo positivo.
Cómo recibe el deportista el concepto de «terapia»
En una encuesta realizada entre más de 300 deportistas a través de Instagram, pregunté a los participantes si elegirían un servicio descrito como «terapia psicológica para deportistas». El resultado fue contundente: ninguno de los participantes expresó interés en un término como ese. Este feedback revela algo crucial: la palabra «terapia» puede estar asociada, en la mente de los deportistas, con un problema o una debilidad, en lugar de una herramienta para mejorar el rendimiento. Los deportistas tienden a buscar soluciones para optimizar su rendimiento, no necesariamente para resolver un problema mental o emocional, lo que puede ser interpretado como una señal de debilidad.
Este fenómeno resalta la importancia de adaptar nuestra comunicación a las expectativas y necesidades de quienes buscan nuestros servicios. El lenguaje no es solo una cuestión de semántica, sino una estrategia fundamental para atraer y conectar con los clientes. Es necesario replantearse cómo se ofrecen nuestros servicios para evitar malentendidos o asociaciones no deseadas. En lugar de utilizar términos que puedan generar resistencia, como «terapia», es recomendable optar por expresiones que transmitan empoderamiento y mejora, como «entrenamiento mental», «psicología del deporte», «psicología de alto rendimiento» o «asesoramiento psicológico para deportistas».
La adaptación al público objetivo
La clave en todo esto radica en conocer al cliente y comprender cómo se perciben las palabras. La comunicación no solo debe ser clara, sino también apropiada para la audiencia a la que va dirigida. En este sentido, el lenguaje tiene el poder de atraer o alejar a los potenciales clientes. Usar un lenguaje adecuado es el primer paso para establecer una conexión emocional que, a su vez, puede ser determinante a la hora de elegir entre un profesional y otro.
El uso correcto de las palabras es una de las herramientas más poderosas a la hora de diferenciarse en un mercado competitivo. Esto no significa perder nuestra esencia profesional, sino adaptarnos a las expectativas del cliente. Los profesionales del deporte buscan una solución específica, no un diagnóstico de problemas, y el lenguaje juega un papel fundamental en esta diferenciación.
Ejemplos para transformar
La forma en que comunicamos nuestros servicios influye profundamente en la percepción que los demás tienen de ellos. Algunas expresiones que pueden tener un gran impacto en cómo nos perciben incluyen:
- «Terapia por trabajo» → En lugar de «terapia», utilizar términos como «entrenamiento» o «desarrollo» de un enfoque más positivo y dinámico.
- «Vender por ofrecer» → Lo que realmente está en juego no es solo la venta, sino la oferta de un valor genuino que se ajusta a las necesidades del cliente.
- «Comprar por conseguir» → En lugar de hablar de una transacción, el enfoque debe estar en el resultado deseado, el cual refleja un proceso de crecimiento o mejora.
- «Paciente por deportista o profesional» → Los deportistas no se consideran «pacientes», sino profesionales que buscan mejorar su rendimiento y superar sus barreras mentales.
- «Coste/tarifa por inversión» → Reemplazar «coste» por «inversión» transforma la percepción del servicio como algo valioso y beneficioso a largo plazo.
El consejo final es este: conocer a tu cliente es indispensable. Dedica tiempo a entender cómo piensan, qué los motiva y cómo puedes conectar con ellos de manera genuina. La conexión emocional que logres será lo que marque la diferencia entre que te elijan a ti o a otro profesional. La adaptación del lenguaje no solo mejora la percepción, sino que también genera una relación más sólida y efectiva con quienes buscan mejorar su rendimiento deportivo. Por lo tanto, el uso de las palabras en la psicología deportiva debe ser considerado como una herramienta estratégica que potencia tanto la relación con el cliente como la eficacia de los servicios ofrecidos.





